Érase una vez, en mi época de supervisor de cuentas, cuando me tocó estrenarme con una de las grandes financieras de nuestro país. Acompañaba, nada más y nada menos, a mi Director General, al Director Creativo y al Director de Cuentas. La ilusión me desbordaba. Al cruzar los pasillos de aquel ilustre edificio un escalofrío recorrió mi cuerpo y, de pronto, allí estaban los grandes protagonistas, impertérritos. Todos comenzaron a entrar en la sala, como si de un ritual se tratara. Y me tocó a mí, me disponía a traspasar el umbral de las oportunidades cuando la puerta se cerró a escasos milímetros de mi nariz. Avergonzado como nunca, no me atrevía tan siquiera a girar la vista a sabiendas del gran número de espectadores que tenía a mi espalda. Pensé que había sido un error, pero no, nadie salió en mi busca, sobraba.
Sentí el desprecio y el abandono y, aunque podía haber tirado la toalla, sin embargo, levanté la cabeza y pensé "mañana será otro día". Y lo fue hasta hoy, con éxito y sin rencores. Es importante aprender a levantarse después de caer y, sobre todo, hacerlo con humildad y sin perder la ilusión.
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jueves, 6 de mayo de 2010
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1 comentarios:
Yo fui en mi día creativa, trabajaba en una agencia pequeña y era feliz, pero la crisis me obligó a buscar otra cosa y he acabado en cliente. Es difícil hablar y que no te entiendan, que crean que sólo te dedicas a hacer dibujitos y que como eres la de "comunicación" podrías hacerme un PWP chulo de esos con movimiento. Me veo y no me reconozco.
Una chica que perdió el camino.
Abril
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